Consejos para una cena de 10

Consejos para una cena de 10

Dice nuestro refranero popular que se debe “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”, tratando de hacernos ver que la noche es el momento en el que menos energía vamos a consumir y, por lo tanto, debemos tenerlo muy en cuenta a la hora de elegir nuestro menú de cena.

Además, por mucho que lo intentamos, a lo largo del día no siempre nos alimentamos del mejor modo, y es también habitual que al llegar la noche nuestro cuerpo necesite mucha más comida que la que sería recomendable. Llega entonces ese momento en el que nos comemos todo lo que encontremos en la nevera, lo que suele ser la antesala de una noche de insomnio, de sobrepeso y de problemas de hígado.

La cena es la última comida del día, y su función es la de no acostarnos con el estómago vacío y ayudarnos a descansar bien. Dado que no vamos a gastar mucha energía por la noche, una cena nunca debe ser tan nutritiva como el desayuno o el almuerzo. Por eso es importante que hagamos la cena temprano o bien ligera. Desde que nos acostamos nuestro cuerpo empieza a descansar y a permitir que las células de nuestro organismo se regeneren. Si atendemos a los ritmos biológicos de nuestro organismo debemos acostarnos con la digestión ya terminada, por lo que si nos queremos acostar entre las 23 y las 00 horas, debemos cenar entre 2 o 3 horas antes.

 

 

¿Qué debe incluir una cena saludable?

Una cena equilibrada debe contener algo de vegetal, preferentemente cocido para facilitar su digestión. Aunque si la digerimos bien también puede ser cruda., como son las ensaladas en temporada de verano. Incluye también algo de proteína baja en grasas, como huevo, pescado, legumbre, queso fresco o yogur, frutos secos, setas, etc. Puedes incluir un poco de fécula o cereal para acompañar (pasta, arroz, patata) pero en pequeñas cantidades. No pasa nada si incluyes alguna grasa saludable, pero también en pequeña cantidad (aceites vegetales, aguacate, yogur…)

Evita totalmente un exceso de féculas o cereales, ya que nos aportan demasiada energía que no vamos a consumir, azúcares, grasas saturadas, sal o estimulantes. Respecto a la fruta, evita las frutas dulces, porque provocan sobrepeso si las comemos mezcladas con la cena, las cítricas como la naranja o la mandarina dificultan el descanso y las frutas de verano ricas en agua, como la sandía o el melón, dificultan la digestión.

 

¿Y si no cenamos?

Cuando nos saltamos la cena, predisponemos a nuestro organismo a un ahorro de energía, es decir, el metabolismo se hace más lento y además tendremos más hambre al día siguiente en el desayuno, gracias al ayuno de tantas horas, por lo que se podría consumir una cantidad de alimento mayor a la que se consumiría cuando cenas.

La cena, a pesar de ser la comida más maltratada por nosotros porque representa una de las últimas actividades del día, es una comida muy importante del día y es clave si queremos adelgazar o al menos, no engordar, pues después de esta ingesta ya no solemos gastar mucha energía más que con el sueño.

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¿Y si cenas como si no hubiera un mañana?

Si al llegar a casa después de un día maltratando tu cuerpo abres la nevera y la saqueas… pues entonces el efecto es el contrario. Al no movernos, el cuerpo solo gastará las calorías del sueño, por lo que es probable que éste no será reparador. Al tener más trabajo digestivo, el cuerpo se concentra en ello más que en conciliar un buen sueño y además, las calorías excedentes no se quemarán sino que se guardarán en el organismo. Y aunque podríamos pensar en que las emplearemos como fuente de energía al día siguiente, lo cierto es que ese aporte extra va acostumbrando al cuerpo a que “sobre” y lo comenzará a acumular.

 

Consejos

En resumen, si quieres que tu cena sea saludable y contribuya a una mejor dieta:

  • Cena entre 2 y 3 horas antes de dormir, de modo que nuestro aparato digestivo trabaje correctamente y al acostarse todo el trabajo esté ya hecho. Además nuestro sistema digestivo trabaja más lento por las noches pues debe prepararse para el día siguiente y es muy probable que haya menor cantidad de enzimas para hacer la digestión de forma adecuada.
  • Una cena variada y baja en grasa, de modo que sea lo más fácil de digerir y que no aporten muchas calorías. Incluye vegetales y proteínas como atún, pechuga de pollo o pechuga de pavo.
  • Cuida las porciones, ya que no te hará falta mucha energía mientras duermes.

Planifica tus cenas y dispón en tu nevera de los ingredientes necesarios para preparar todos los días una cena equilibrada. Y si no tienes tiempo o ganas, siempre puedes recurrir a nuestros menús de cenas. Son una combinación de proteínas y carbohidratos adecuada para rematar el día de la mejor forma posible. Calentar tres minutos y listo para cenar. Dedícate a tu actividad preferida mientras haces la digestión y buenas noches.

 

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Quiero cenar sano y rico en solo 3 minutos

 

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